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SaaS, Cloud y On-Premise: lo que necesitas saber sin ser técnico

Cuando ya sabes qué tipo de software necesitas, viene la siguiente pregunta: ¿cómo vas a acceder a él, dónde va a funcionar y quién lo va a mantener funcionando? Ahí aparecen tres términos que se mencionan juntos, pero no significan lo mismo: SaaS, Cloud y...

SaaS, Cloud y On-Premise: lo que necesitas saber sin ser técnico

Cuando ya sabes qué tipo de software necesitas, viene la siguiente pregunta: ¿cómo vas a acceder a él, dónde va a funcionar y quién lo va a mantener funcionando?

Ahí aparecen tres términos que se mencionan juntos, pero no significan lo mismo: SaaS, Cloud y On-Premise.

SaaS: pagas y usas, sin instalar nada

SaaS significa "software como servicio". No es un tipo de programa, es la forma en que lo usas.

Un CRM, un ERP, un programa contable o una herramienta de videollamadas pueden ser SaaS. En todos esos casos, pagas una suscripción mensual o anual y accedes a una herramienta que otra empresa ya construyó y mantiene por ti.

Antes, tener un buen sistema significaba comprar licencias, servidores y contratar a alguien que lo mantuviera. Para una pyme, esa inversión era casi imposible.

Hoy, con SaaS, pagas una fracción cada mes por acceder a plataformas que costarían millones desarrollar. El proveedor se encarga de que funcione, de actualizarla y de resolver los problemas técnicos. Tú solo la usas.

Cloud: dónde vive la información

Cloud, o "nube", es simplemente dónde se guarda la información y dónde corre el programa.

Antes, una empresa tenía que comprar sus propios servidores y guardarlos en sus oficinas. Con cloud, esos recursos los presta un proveedor externo y tú los usas por internet, sin tenerlos físicamente contigo.

Es parecido a la diferencia entre generar tu propia electricidad o simplemente conectarte a la red eléctrica: usas el recurso, pero no necesitas ser dueño de la infraestructura detrás.

Ojo: no todo lo que está en la nube es SaaS. Una empresa puede tener un programa hecho a medida y solo alojarlo en la nube, administrándolo ella misma. Ahí hay cloud, pero no SaaS.

On-Premise: lo tienes tú, lo mantienes tú

On-Premise significa que el software funciona en equipos que son tuyos, normalmente dentro de tu propia oficina o instalaciones. Tú controlas esa infraestructura y, casi siempre, también te haces cargo de mantenerla.

Antes esto iba de la mano con comprar el software de una sola vez. Hoy también existen versiones On-Premise que se pagan con suscripción, así que el término no dice cómo pagas, sino dónde funciona el sistema y quién lo controla.

Este modelo tiene sentido cuando una empresa necesita mucho control sobre sus sistemas o conectarlos con equipos internos específicos, pero exige tener los recursos para mantenerlo funcionando.

No son tres opciones iguales, son tres preguntas distintas

SaaS te dice cómo accedes al software. Cloud te dice dónde está la infraestructura que lo hace funcionar. On-Premise te dice si esa infraestructura es tuya o de un proveedor.

Por eso se pueden mezclar: un CRM SaaS que funciona en la nube, un sistema propio alojado en la nube pero administrado por tu equipo, o un software instalado en tu oficina que pagas por suscripción. Ninguno de los tres términos describe, por sí solo, qué tipo de programa es.

¿Cuál te conviene?

No hay una respuesta única para todas las empresas. Una empresa grande puede tener equipo técnico propio y necesidades más complejas. Un emprendimiento o una pyme, en cambio, normalmente tiene menos recursos y necesita empezar a usar una herramienta sin hacer una inversión tecnológica grande.

Para ese caso, SaaS suele ser la opción más conveniente: accedes rápido a una herramienta avanzada, pagando una suscripción, sin comprar servidores ni armar un equipo técnico.

Eso no significa que sea siempre la única opción correcta. Algunas empresas necesitarán mantener ciertos sistemas dentro de su propia infraestructura, y muchas irán combinando alternativas a medida que crezcan.

Más allá de los términos técnicos, lo importante es hacerte estas preguntas antes de contratar cualquier software: ¿cómo voy a acceder a esta herramienta?, ¿dónde va a funcionar?, ¿y quién se hará cargo de que siga funcionando?